Junto a las notas, que desbocan la calma y la premura de un beso tibio, se escribe un grácil aroma de sudores. Está tibia la cama para amarse lentamente y el frío de la noche invita a depositarse el uno al otro. El tiempo, eterno no parece, la luz de las entrañas baña solícita al placer. La sepultura del silencio se ha profanado con el canto de una caricia efímera y el deshojar de una madrugada soñolienta. Las pisadas, de gemidos ahítas, se vuelven al mar de arenas sacras: tu frágil mirada.
Callo cuanto puedo, sufro a la par de respirar, asisto a una boca reseca de ilusiones propias: la monotonía. He perdido, en la cama expectante, las volcánicas ráfagas de ímpetus azarosos. Se ha ido, y no creo que jamás regrese, aquel de manos temblorosas, locas tempestades y sueños paridos en el alma.
Junto a las notas, que desbocan la calma y la premura de un beso tibio, se escribe la muerte de ese hombre y la resurrección en otra vida y ya no en ésta.
Datos personales
viernes, 18 de diciembre de 2009
jueves, 3 de diciembre de 2009
Silencio nómada
Si bien tus manos mecen los idilios
de los besos lacios de un despertar
de involuntarios suspiros de amor.
Acarrea la brisa esquirlas de soledad
arrebatadas de una luna incolora
de aromas ígneos no perecederos.
La piel acuña el silencio en una boca
de sedimentos de sabor canela
y ungüentos nacidos en el nadir de un guiño opaco.
Piden las lágrimas clamor a su despilfarro
sumidas en los surcos de letras incompletas
en una tarde hecha madrugada.
Si bien muero en tu boca
la amnistía de la soledad y el olvido
desaparece cuando recuerdo que el ayer se fue.
Pierde el sentido del occidente el cuadro
que pinta tu sonrisa desnuda en mi pecho
y nos recuerda la hoguera que aún arde en los dos.
Si bien callo
es porque aún te amo
más que ayer.
de los besos lacios de un despertar
de involuntarios suspiros de amor.
Acarrea la brisa esquirlas de soledad
arrebatadas de una luna incolora
de aromas ígneos no perecederos.
La piel acuña el silencio en una boca
de sedimentos de sabor canela
y ungüentos nacidos en el nadir de un guiño opaco.
Piden las lágrimas clamor a su despilfarro
sumidas en los surcos de letras incompletas
en una tarde hecha madrugada.
Si bien muero en tu boca
la amnistía de la soledad y el olvido
desaparece cuando recuerdo que el ayer se fue.
Pierde el sentido del occidente el cuadro
que pinta tu sonrisa desnuda en mi pecho
y nos recuerda la hoguera que aún arde en los dos.
Si bien callo
es porque aún te amo
más que ayer.
Lento morir
Quizá el tiempo,
quizá el ambiente,
quizá todo lo que rodea un recuerdo.
Es morir lento,
lento, muy lento
muy lento corazón.
Las veces que los ojos se inundan
de luces opacas e inciensos agónicos,
es tan lento, tan falto de eternidad.
Quizá es el tiempo,
quizá el frío,
quizá el día que desgarra un beso exquisitamente solitario.
Es morir lento,
tan lento, muy lento.
Se aferra en un rincón lleno de soledad,
falto de tu presencia equiparada
adyacente a mi espalda.
Quizá no me queda nada
más que llorar.
quizá el ambiente,
quizá todo lo que rodea un recuerdo.
Es morir lento,
lento, muy lento
muy lento corazón.
Las veces que los ojos se inundan
de luces opacas e inciensos agónicos,
es tan lento, tan falto de eternidad.
Quizá es el tiempo,
quizá el frío,
quizá el día que desgarra un beso exquisitamente solitario.
Es morir lento,
tan lento, muy lento.
Se aferra en un rincón lleno de soledad,
falto de tu presencia equiparada
adyacente a mi espalda.
Quizá no me queda nada
más que llorar.
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