Hoy parten los lirios hacia los estribos del olvido. Los girasoles se marchitan, las gaviotas descansan en ríspidas arenas y las olas cansinas rompen sin cesar. La luna cubre los cuerpos asidos a los tiempos eternos del viento. En susurros se profesan ideales sin querer:
- Quiero recordarte en los sabores de mi piel y en lo olores de mi desnudez.
- Haz silencio que el llanto quema el beso que postro en tus sienes oblicuas.
- No dejes de palpitar en mi espalda.
- Ya no puedo subir a tus ojos sin ser atraída por tu boca.
- Únete a mis delirios sin freno.
- Quisiera desmedir los abrazos lejanos que zozobran en la soledad.
- Veme despacio, arranca el gemido de mis entrañas.
- Muero tratando de alcanzarte en sueños.
- Finge que no hay distancia, que la luna llena eclipsa mis ganas.
- No puedo respirar sin tu aliento a cuestas. Dime que me amas.
- El sol calla lo que me quema por dentro.
- Dime que me quieres toda, sin reserva, para toda la vida.
- Sólo sé que hasta en la muerte amándote seguiré.
- Calla, que la distancia sobra.
- Nada impedirá que grite sin voz, y que sienta sin piel, tu amor.
- Duerme que pronto amanecerá y jamás nos volveremos a encontrar.
- Olvida el tiempo, que todo puede esperar y sangrantes los amores están.
- Cierra los sueños en mis tibios senos.
- Calla, que los espíritus del olvido nos oirán.
- Abre tu alma para que yo en ella pueda morir.
El sol cubre los inertes cuerpos arrasados por las esmeradas de la maldición de la inusual forma inquebrantable de amar.
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lunes, 10 de enero de 2011
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