Una vez más se ha creado la necesidad de verter en un espacio un puñado de dolencias. He comenzado a indagar en mis propias vísceras para dejar salir un poco esas necedades de la sorda soledad que acompaña a mis huellas dejadas en ignotos senderos.
Heme aquí anudando letras para formar palabras que repiquen sordas en alguien. He empezado y no sé cuando parará...
Bienvenidos al Crematorio.
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martes, 28 de julio de 2009
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