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viernes, 9 de julio de 2010

Idílico ayer

Se derrocha euforia y ella se enfunda en un vestido negro de holanes bifurcados. Las lágrimas bañan el alma sucumbida con las notas ascendentes de la música. Las zapatillas con tacón mediano rechinan a los vuelos vertiginosos. Las medias se desgastan en la melancolía de un ayer dormido en sus senos tibios. Nadie está quieto. Las manos débiles florecen al socorro de la luz de neón. Los labios se desgarran en un labial rojo sedentario. El sudor humedece la retina del corazón detenido en un suspiro agónico. Se fatiga el llanto y la cadencia del cuerpo sufre de dolor lacerante. Es de ayer su amor y de hoy el llanto. Cuando duerme muere un tanto más. Se derrocha euforia y ella se enfunda en un vestido negro de holanes bifurcados. Las lágrimas perdurarán hasta que su amor muera confinado en un idílico ayer.

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