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lunes, 10 de octubre de 2011

Desgajándote.

Una vez más desgajo tu aroma,
tu mirada inquieta, tus labios temblorosos,
aquel recuerdo sepia de gemidos tatuados
en una habitación que tu desnudes extraña.

Siento volcar los ayeres en mis dedos impávidos,
ahogando sentimientos intensos,
llamas fecundas, fuertes emociones desbordadas,
lágrimas encontradas.

La piel necesita nutrirse en tus caricias,
en los rincones que aún te faltaron por explorar,
en las llagas que aún no cierran,
en el amor que aún irradia dentro de mi ser.

Una vez más desgajo tu recuerdo,
en los millones de minutos
que no he pasado junto a ti,
que me han hecho amarte más que a mí.

Siento morir junto al jazmín,
junto a las fotos que tatuaste en mí,
lejos de tu aliento febril,
cerca del infierno que es vivir sin ti.

La espalda necesita respirar tus gemidos,
recordar el dolor que causaba el placer,
el peso de tu desnudes,
la soltura de tu piel.

Una vez más desgajo tu aroma,
en mi cama desgajo tu recuerdo,
en la almohada sueño tu regreso,
en las noches imploro,
imploro que regreses junto a mí.

Una vez más desgajo tu amor
para no morir, ¡sí! ¡morir!
morir lejos de ti.

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