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martes, 20 de marzo de 2012

Urge tu cuerpo en mi cama

Urgen tus manos en mi cuerpo,
en los inciensos de este mar ardiente;
urgen tus caricias en mi alma,
en las góndolas de mi hombría sobria.

Espera los causes de esta libido,
las sonoras disputas de los besos
en los acantilados del deseo,
en la lujuria de tu voz.

Urgen tus pensamientos en los sueños,
sueños convidados al anonimato
de tu placer eclipsado,
ungidos de aromas y arrebatos.

Duerme a los pies de mi deseo,
en los recovecos de una insinuación
que muerde tus labios carmín
y nace en mi lengua desesperada.

Urge tu cuerpo en mi cama;
analítica la zozobra de las sábanas,
soberbia la inquietud de las almohadas,
insomnes los gemidos que aún no se oyen.

Desnúdate frente al espejo de mis ganas,
anuncia en mi espalda el inicio del cortejo,
muere candente en las manos del silencio,
acurrúcate en el cielo raso de la noche.

Urge demasiado tu cuerpo en mi cama;
ven pronto porque mañana
puede ser demasiado tarde
para en mí toda tenerte.

2 comentarios:

martha.... dijo...

Impregnada de ti

Noche cómplice...
de todo... para todo... en todo...
empapada de ti...
estás en mis manos...
en mis labios…
en mis ojos...
en mi lengua...
en mi aliento...
tu olor...

Cómplices de una nueva forma de amar...
donde se dejan llevar por el sentir...
sin restricciones...
sin prejuicios...
sin pudores...

Dos cuerpos en la entrega se sienten...
se moldean...
se descubren...
el beso furtivo aprendiéndolo...
pero el deseo, el amor y la excitación me vuelves experta...

Tanto deseo contenido por tanto tiempo...
que al encuentro esa vorágine explota con un simple beso...

Tus besos...
Es que existen otros mejores?
Suaves...
tiernos...
fuertes...
poderosos...
intensos...
la excitación nace tan solo al roce de ellos...

Exorbitante excitación
que a mi mente abandona,
impetuosa me visto de ella
y dejo que me arrastre a tu cuerpo...

Descomunal pasión que despierta
tu mirada... tus caricias... tus besos...
Y el universo estalló
y solo tu y yo fuimos responsables...

No me fui... no te fuiste... anclada quedaste en mi

Ivor Algor dijo...

Martha,

Gracias por tu hermoso poema.

Anclado a ti.

Unen los labios en el recuerdo,
sobrio como menester de lánguidos deseos, anclado a tu voz, a tu cuerpo, al son de tu mirada.

¿Y mi cuerpo? anclado en ti.