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jueves, 22 de agosto de 2013

Aniversario



Le dije que no mirara directamente a mis ojos, en ellos guardaba celosamente el amor que le tenía. Siguió lamiendo mis senos y acariciando mi espalda. Me encendió toda. La noche desdibujaba un sueño añejo y gemía sin importarme nada. Balbuceó que me quería, pero sentí que no lo decía en serio, sonaba inseguro, preferí seguir jadeando. Mis entrañas se desahogaban en cada arrebato de su sexo, sudaba a mares. Terminó dentro de mí. Sin decir nada se fue al baño, se duchó y enseguida regresó a la cama para dormir un rato. No quise despertarlo. Dejé sobre el buró una sortija de oro blanco y una nota: “El amor sin dueño es estar vacío por dentro…”. Cerré la puerta de la habitación del motel y regresé a soportar de nuevo la rutina de ser madre, esposa y pendeja. Mañana es mi aniversario de bodas y ya estoy satisfecha. ¡Que se vaya a la mierda mi marido!



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