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miércoles, 21 de julio de 2010

Saborearte desde lejos

Se hace un nudo en los instintos cuando tu boca calla. Esos tus ojos que abruman el deseo. Hoy quiero jugar con el lápiz de la nostalgia y escribir en tu alma indómita. El día es lluvioso y el café humea en el escritorio. Los cristales lloran. El gris de mis pies calzados se ahoga misteriosamente en lagunas de sopor. Espero contestar un correo electrónico y no me queda nada por escribir. Siento un poco de frío que cala la columna de los sueños. Intento no abrir el cajón para mirar tu foto raída. Aún guardo esa caricia en el bolsillo derecho de la sedienta espalda. Un pájaro se tropieza con el translúcido cristal tratando de entrar y repicotea sin cesar. Su porte me transporta a tus besos la mañana de un ayer difuso. ¿Hace cuantos años te deje partir? No importa cuántos, para mí han sido eternos y agónicos. Suena el teléfono y salto inquieto. La voz me cita para las tres de la tarde - nada importante será. Tengo algo de sed y el vaso está vacío. Cierro los ojos para borrar unos instantes el dolor. No puedo resistir más y abro el cajón para contemplar tu foto un par de minutos solamente. Acaricio el contorno de tus labios con los dedos temblorosos. Un largo suspiro se estrella en el cristal que aún llora. Cierro de nuevo el cajón e incinero el momento entre recuerdos. De nuevo suena el teléfono. Otra voz me reclama airadamente un descuadre bancario. Callo para no gritar. Con una mueca de disgusto cuelgo. El aire huele a ti. Se hace un nudo en la cavidad endémica del alma. Apago el ordenador y corro las cortinas. La lámpara es lo último que se apaga. Iré a un bar a tomar un vodka y saborearte de nuevo.

- Mesero, mejor un tequila reposado que la noche me presta su nostalgia para llorar.
- Embrujo de amor, es el que tú has dejado en mí… – canta el mesero -. En un momento joven.

3 comentarios:

mareva mayo dijo...

bello y terrible

Ivor Algor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ivor Algor dijo...

A veces el recordar duele... y otras se disfruta sorbiendo una taza de café...

Saludos.

Ivor