Contenido

jueves, 29 de agosto de 2013

Amor libre

He olvido el motivo por el cual estoy fumando de nuevo. Recuerdo que el olor a tabaco te daba asco y no te acercabas a besarme. Hubiera preferido no casarme contigo y sólo vivir en unión libre. Vaya pendejada ese papel, desde que lo firmamos las cosas cambiaron sobremanera. Cómprame ropa, que la necesito, decías refunfuñando. Antes tenías la amabilidad de pedirlo con cariño. No jodas, te respondía encabronado. Así las cosas iban de mal en peor. Me asfixias, déjame ser, me reclamabas cuando te acariciaba por la noches. Sólo me hizo falta preguntarte cuanto me cobrarías por una mamada, coño. Esas noches tenía que consolarme con una puñeta. No sé qué esperabas de un hombre y más de mí. Dejé de fumar, de ir con los amigos de parranda, me dediqué a nuestros tres hijos. Qué más necesitabas, re-coño. Perdón, me están llamando... Era mi pareja, quería saber si se me antojaba cenar unas ricas tortas de pierna. Disculpa, sigo contigo. Papá, necesito unos zapatos nuevos, me decía Jorge y enseguida se los compraba. ¿No te dabas cuenta de eso? En serio, ¿creíste qué siempre iba a ser tu pendejo?

Lo único que me remuerde la conciencia es haber dejado a mis hijos contigo. Al poco tiempo te dio embolia. La mitad de tu cuerpo dejó de responder y no volviste a hablar. Sé lo que estas pensando: Lárgate, hijo de puta. Vine de visita nada más y pasé a saludarte. Diana tiene ocho meses de embarazo y le traje un regalito para nuestro primer nieto. Espero no te moleste, también son mis hijos. Ah, tengo que reconocer que cogimos de puta madre, por eso te aguanté esos años que estuvimos juntos. A decir verdad, me encabronaba todo de ti. Me tengo que ir. Te cuidas.



No hay comentarios: